Los hijos no se “pierden” en la calle, sino dentro dentro de casa.

Quizás en algún momento de tu vida habrás escuchado por ahí a alguna persona diciendo “Ese niño se puso así gracias a sus amistades”, de hecho, muchos piensan de la misma manera y la mayoría de las veces están en un error. Un joven no cambia por la compañía de otro, cambia gracias a la misma familia. Los hijos no se pierden o se descarrilan en la calle, eso ocurre desde el interior de nuestras propias casas.

Puede que en este momento te estés preguntando ¿Pero ¿cómo es eso posible? Pues créenos, sí lo es. Un hijo transforma por completo su personalidad cuando se da cuenta que es mucho más factible contarles sus problemas a desconocidos que a su propia familia por miedo a ser rechazado o juzgado. Es incluso irónico que se llegue a sentir como un completo desconocido en su propia casa.

La falta de atención influye demasiado

Sabemos que la sociedad actual es muy diferente a como era hace años, ahora ambos géneros trabajan para ganarse el pan de cada día y cuando son padres tienden a dejar solos a los niños para poder llevar comida a la mesa. Si bien lo hacen para generar un bien, los niños necesitan de atenciones y cuidados. No todo en la vida se resuelve con dinero y obsequios. Lamentablemente, esto es lo que ofrecen los padres como recompensa por su ausencia.

Cuando un niño nota que sus padres ya no le prestan atención, querrá obtenerla bajo cualquier circunstancia y por eso tiende a volverse rebelde. La idea no es complacerlo en todos sus caprichos, pero un poco de cariño y afecto nunca está de más.

No comprender sus sentimientos o emociones

Llega un punto de la vida en el que a nosotros como adultos se nos olvida que, en su momento, también fuimos niños, sufrimos por cosas que ahora nos parecen ridículas y pasamos por muchas desventuras, sobre todo en la adolescencia. Si notamos que nuestros hijos están sufriendo por algo, no los juzguemos, simplemente hay que brindarles nuestro apoyo y los mejores consejos de vida, después de todo, nuestras experiencias pueden servirles, aunque sea como un ejemplo.

El hecho de que el pequeño prefiera desahogarse con otras personas y no con sus propios padres deja mucho que pensar, porque no existe ese lazo de confianza que debería unirlos. Y es que en realidad todo se basa en eso, en que los hijos no les tienen confianza a sus padres.

Complacerlos en todo no es un avance, es un retroceso profundo
Otro factor común del cambio de personalidad de los niños sucede cuando se les complace en todo lo que piden. Llegan a una etapa en la que piensan que en el momento que ellos quieran algo papi y mami van a costearlo y, cuando finalmente se le niegue su pedido, su burbuja de fantasía va a explotar y puede llegar a convertirse en un sujeto explosivo y amargado.