8 signos que muestran que tu hígado está repleto de toxinas…

Por si no lo sabes, nuestros cuerpos estarían perdidos si no tuviéramos hígado. Solamente tenemos que observar a los pacientes de diálisis y a las largas listas de espera de trasplantes de hígados para darnos cuenta de ello. Desafortunadamente, muchas personas apenas piensan en sus hígados tanto como deberían, pese a que ser demasiado descuidados podría hacer que éste se llene de toxinas y nos enferme más y más cada día.

Para evitar todos estos desagrados, debemos estar un poco más alerta. Más específicamente, bastante atentos a los signos de advertencia que analizaremos a continuación…

1. El dolor de advertencia

El hígado está localizado en la región superior derecha de nuestro abdomen. Por eso, si sentimos un dolor en esta zona, podría tratarse de algún tipo de problema relacionado con dicho órgano. Por lo general, suele ser un dolor sordo, por lo que una sensación de quemazón podría ser un signo de otra cosa. La función del hígado es eliminar las toxinas de los alimentos que comemos; con las cosas que consumimos hoy en día, su trabajo se vuelve mucho más laborioso. En lugar de filtrar las cosas nocivas, el hígado podría verse inundado por toxinas. Cuando esto ocurre, ya no puede ayudarnos a digerir todo adecuadamente, sino que se hincha provocando este dolor que hemos mencionado.

2. Hinchazón

Junto con el hígado, las piernas y los tobillos también pueden hincharse cuando este órgano vital no funciona a un nivel óptimo; esto sucede cuando uno no presta atención a lo que ingiere. Cuando le hacemos daño de alguna manera, éste trata de curarse a sí mismo produciendo más y más tejido cicatricial. No obstante, como aún se bombea con toxinas no naturales, los tejidos no producen curación alguna; de hecho, hace que el hígado sea menos cada funcional cada día. Si hay demasiada cantidad de tejido cicatricial, se produce hipertensión portal, es decir, líquido que se acumula en las piernas, sobre todo en los tobillos. La hinchazón en sí misma puede no causar dolor, pero es una señal advertencia seria. Con ambas piernas hinchadas, resultará difícil caminar. Incluso los muslos podrían verse afectados de esta manera; la parte inferior del cuerpo puede parecer enorme en comparación con la superior.

3. Ganar peso

Si aumentas de peso sin explicación, quizás deberías hacerte una prueba de toxicidad hepática. Esto generalmente sucede cuando consumimos demasiados edulcorantes artificiales, alimentos grasos, alcohol o medicamentos específicos. Nuestro hígado se llena tanto de toxinas que no puede filtrarlas por completo con las funciones corporales normales. Por lo tanto, presenta una solución que es tan problemática como temporal: almacenar todas esas toxinas molestas y asquerosas en células grasas. Esto podría explicar por qué no entras en tu vestido favorito, o por qué todas esas horas de gimnasio no sirven para nada.

4. Picor excesivo

Otro signo de problemas hepáticos es la aparición de varias alergias. Cualquier nueva toxina que ingrese al cuerpo se detecta como alérgeno en lugar de como algo que el hígado pueda combatir. Por lo tanto, el cuerpo trata de producir anticuerpos, histaminas y varios otros productos químicos, pudiendo desembocar en erupciones cutáneas, urticaria, etc. Si el hígado está sano, produce alérgeno sin tener que lidiar con todos estos efectos secundarios, así que si notas algo de esto en tu piel, asegúrate de este preciado órgano funciona correctamente.

5. Piel amarillenta

Cuando el hígado se ve comprometido, una afección llamada ictericia podría llamar rápidamente tu atención. Si bien no es realmente una enfermedad en sí misma, la ictericia es un signo de ciertos problemas corporales. El hígado está produciendo y acumulando una gran cantidad de bilirrubina en el cuerpo, lo cual es un pigmento amarillento. Cuando los glóbulos rojos mueren y se descomponen, dicho pigmento es liberado. Por lo tanto, si el hígado no funciona correctamente, no puede eliminar el color ni el químico que lo causa. Como resultado, la persona afectada se convierte en la estrella de Los Simpson.

6. Cansancio excesivo

Hay una condición llamada síndrome de fatiga crónica. Algunos lo pueden llamar cansancio simple, pero en realidad es mucho más que eso. Con ello, te sentirás como si vivieras en una fatiga perpetua que dura más de medio año. La razón, como habrás adivinado, es un hígado lleno de toxinas. Éste también es el responsable de gran parte de la energía que usamos a diario, empleando la glucosa para convertirla en glucógeno. Esto no solo lo usa el cuerpo como energía, sino que también se almacena para el futuro. Cuando el hígado no puede fabricar glucosa por estar lleno de toxinas, podemos ver que nuestro niveles de energía caen peligrosamente. Huelga decir que esto nos impide llevar una vida normal…

7. Alergias

Cuando el hígado funciona correctamente, trata de producir anticuerpos para prevenir cualquier enfermedad que ataque al organismo. Sin embargo, en caso de estar lleno de toxinas y no poder trabajar de la mejor manera, el cuerpo no es capaz de eliminar todos estos alérgenos. Como resultado, el cerebro produce histamina, un químico que detecta a los alérgenos que deberían ser eliminados del organismo. No obstante, si el nivel de éstos es demasiado alto, el afectado experimentará síntomas de alergia, como jaquecas, mareos o erupciones cutáneas.

8. Orina de color

Si la persona tiene un hígado ciertamente deteriorado y ya ha comenzado a experimentar la ictericia (piel amarillenta), también notará ciertos cambios en la orina, la cual puede aparecer notablemente oscura. Esto se debe que las toxinas acaban transferidas a la orina por el mal funcionamiento del hígado. Además, el afectado podría notar que su micción despide un olor fuerte y desagradable. Cambios en la constitución y color de las deposición también podrían tener lugar, viéndose de color arcilloso y teniendo un olor severo.

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