7 errores de cuidado dental que todos cometemos

A pesar de la limpieza dental que realizamos en nuestra rutina diaria, cometemos errores en el cepillado y completo aseo de los dientes. Te mostramos la forma adecuada de hacerlo para que mantengas tu dentadura sana por mucho tiempo.

Aunque lavarnos los dientes es un gesto que hacemos a diario te mostramos una serie de errores comunes en los que todos incurrimos a la hora de cepillarnos.

1. Inculca a tus hijos la importancia de cuidar la higiene bucal

Algunos padres tienen la idea de que los niños pequeños mudan sus dientes a temprana edad, y por lo tanto no le dan importancia a esos tanto como le prestarían atención a los dientes de hueso.

Los odontólogos recomiendan que el cepillado sea después de las comidas y dure un tiempo aproximado de tres a cuatro minutos.

El esmalte de los niños no es igual al de un adulto. Enséñale cómo deben cuidarse las muelas y, si notas alguna ralladura o fisura, debes llevarlo a un especialista para que las empaste. Este procedimiento es sencillo e indoloro y ayuda así a proteger las muelas de posibles caries.

2. No presiones demasiado tu cepillo dental

El error más común cuando nos lavamos los dientes es cepillarlos ejerciendo excesiva presión. Y esto es un error. Hay que tener en cuenta que no por lavarnos de un modo más fuerte quedarán los dientes más limpios. Todo lo contrario las cerdas se doblan y no cumplen su función principal que es eliminar la placa y los restos de comida.

Te recomendamos que si tienes las encías sensibles, compres un cepillo con dureza media. Elige un cepillo con el mango largo para mayor alcance y comodidad.

3. Nunca le dedicamos tiempo a las encías

Si tus encías tienden a sangrar, debes acudir a tu dentista. Y es que aunque podría ser una simple inflamación por una higiene deficiente podría acabar derivando si no se trata y no remite en periodontitis, lo que aceleraría el proceso de caída de los dientes.

Para prevenir este desgaste, es necesario que cepilles tus encías con un cepillo de dientes. Consume alimentos sólidos y, si es posible, antes de irte a dormir realiza enjuagues bucales a base de salvia, o de solución salina.

4. Elimina el sarro de tus dientes

La placa dental no se quita cepillando los dientes, sino yendo al dentista. Él te indicará con qué frecuencia debes asistir a hacerte mantenimiento.

Una buena higiene te previene de una periodontitis, lo que causa agujeros en tus encías y acelera, como decimos, el proceso de caída de las piezas dentales. Se representa en tus dientes con un tono amarillento o color café.

5. Si tienes que ponerte aparato, no lo dudes

Si eres de los que creen que los aparatos de dientes solo funcionan durante la adolescencia debes saber que esto no es así. Es posible que si eres adulto tardes un poco más de tiempo en completar el tratamiento, pero los resultados son efectivos. No solo enderezarás tus dientes, sino que te asegurarás de que los mantienes en perfecto estado al ir periódicamente al dentista.

6. No mastiques siempre por la misma zona

Si tienes un lado favorito para masticar, será mejor que empieces a darle prioridad a los dos. Los expertos afirman que si usas este método, la otra parte se empieza a descalcificar y a desgastar. Lo que en ocasiones atrae problemas auditivos del lado afectado, ya que altera el funcionamiento de las articulaciones de la mandíbula.

Además, no se le estaría dando el cuidado o la limpieza que requieren todas y cada una de tus piezas dentales.

7. Utiliza productos bucales adicionales

Es importante utilizar el hilo dental para completar la limpieza de tus dientes, pues el cepillo no ayuda en su totalidad a combatir la placa y el sarro.

Además no puede llegar a zonas donde el hilo sí. Para que logres neutralizar las bacterias en los diminutos espacios por donde el hilo no pasó, realiza un enjuague bucal profundo.